Guayaquil en 100 palabras

Mujeres con pantalones ajustados y rubias de pelo pintado. Es medio día en la Numa Pompilio y un niño le compra un tamborcito de madera a un artesano indígena. Costeños y serranos se juntaron a vender cosas.  Calor. Entro a ese restaurante de piso de madera y ventanales —como los de antes— sin rejas y con vista a un árbol de mangle. Dos iguanas pelean en las ramas y las raíces atrapan basura y podredumbre. Suena una bachata. El río Guayas por la ventana se ve inmenso, manso. Me sirven arroz, carne, menestra.

Es Guayaquil que sucede ante mis ojos.

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