¿Somos feos los ecuatorianos? (No es una pregunta para los venezolanos)

Necesito que me expliquen desde cuando a un adulto hecho y derecho le ofende que alguien le diga: "feo". ¿No hemos hablado ya de lo que es la belleza en este humilde blog? A ver. En esos hermosos días de infancia, cuando uno peleaba, obvio, era una afrenta que la niña que nos caía mal... Seguir leyendo →

Anuncios

Guayaquil en 100 palabras

Mujeres con pantalones ajustados y rubias de pelo pintado. Es medio día en la Numa Pompilio y un niño le compra un tamborcito de madera a un artesano indígena. Costeños y serranos se juntaron a vender cosas.  Calor. Entro a ese restaurante de piso de madera y ventanales —como los de antes— sin rejas y... Seguir leyendo →

La historia de una estrella

Ella era una estrella de destellos majestuosos. Era amarilla, poderosamente. Luminosa, escarchada, deslumbrante. Era como magia. Estaba llena de tanta luz, tanta. Y brillaba, irradiaba. Esta era una estrella que de pronto se desvaneció del cielo morado en el que vivió durante aquello que en la tierra llaman tiempo. Así, sin más ni más, cayó. En... Seguir leyendo →

Breve ensayo sobre la mala memoria

Me estaba bañando en la ducha de mis papás porque uno de mis hermanos no quería lavar el baño que compartimos en el segundo piso de la casa de esta familia de estrato medio...medio pobre como la mía. Y mientras me embadurnaba el pelo con champú sucedió. Sucede ahora otra vez: No recuerdo cómo y... Seguir leyendo →

¿All you need is reggaetón?

Quien crea llamarse mi amigo lo sabe: soy amante de los memes y del manjar. Pero hoy, a falta de historias de manjar, let’s talk about memes. El otro día vi uno sobre el reggaetón que decía algo así: -Amigo, ayúdame, me mordió un reggaetonero -Oh, no, resiste… -Shaky, shaky, shaky -Noooo, lo perdemoooos -Como... Seguir leyendo →

Cuentos de amor volumen 1

El rollito de papel Sábado de tarde soleada. Acepté ser niñera con pago de por medio por primera vez. La bebé de gigantes ojos grises  y yo estábamos aburridas y salimos al parque. Mientras caminábamos, ella recogía hojas y yo miraba al suelo para que no  se tropezara, se lastimara o muriera, no puedo ir... Seguir leyendo →

WordPress.com.

Subir ↑